El rayo cae, destrozando los falsos cimientos del ego, trayendo una innegable crisis de verdad como simboliza La Torre. Sin embargo, inmediatamente después de la devastación, brilla La Estrella. Este emparejamiento ilustra el mítico viaje de descenso y retorno. A través del doloroso colapso de lo insostenible, ocurre una profunda sanación y renovación espiritual. En las tranquilas secuelas de la tormenta, emerge la verdadera esperanza, guiándote hacia un destino más auténtico.

